Capítulo VIII: Fray Martín Sarmiento, el alumno más ilustre del Colegio del Monasterio de Lérez

Si el Padre Feijoo fue el más insigne y eminente de los Profesores que tuvo el Colegio del Monasterio de Lérez, sin duda alguna el Padre Sarmiento fue el más ilustre y famoso de sus alumnos.  Por esa razón también él merece un capítulo especial.

 

Nació en Villafranca del Bierzo el 11 de marzo de 1695.  A los pocos meses su familia se traslada a Pontevedra, y en esta ciudad vive durante 15 años, una etapa para él inolvidable. Realiza los primeros estudios en el Colegio de los Jesuitas, y a los nueve años es llevado al Colegio del Monasterio de Lérez para estudiar Humanidades.  A los 15 años se traslada a Madrid para hacer el noviciado. Después de tomar el hábito lo envían al Monasterio de Irache para estudiar Filosofía, y tres años después pasa a Salamanca para estudiar Teología.

 

Después de ser Profesor en los Colegios de Eslonza, de Celorio y de Oviedo,  se traslada a Madrid el año 1728, y allí pasará casi el resto de su vida. Su celda en el Monasterio de San Martín es su mundo, de modo que apenas saldrá de ella tres o cuatro  veces al año. Allí permanece rodeado de su magnífica biblioteca que llegó a tener cerca de 8000 libros, plenamente dedicado a estudiar, investigar y escribir.  Así se explica que renunciase a distintos cargos que le ofrecieron. Solo por obediencia al Rey, tuvo que aceptar el de Abad del importante monasterio de Ripoll. Aun así buscó la manera de renunciar a ese cargo, de modo que nunca llegó a entrar en el Monasterio que debía regir.

 

Lo que no pudo evitar el Padre Sarmiento fue que su gran saber saltase las paredes del Monasterio y lo convirtieran en uno de los mayores eruditos del siglo XVIII, en un sabio, en un genio; de tal manera que era apreciado y consultado por los Reyes Felipe V, Fernando VI e, incluso por Carlos III, que no era muy adicto a los Religiosos.

 

Su mayor placer, aparte de estudiar, investigar y escribir, era viajar a Galicia. Lo hizo en tres ocasiones. Y era feliz visitando los lugares en los que había pasado su niñez, y los Monasterio de Poio, Lérez y Tenorio, el convento de Santa Clara…

 

Acerca del monasterio de Lérez, escribe en sus “cantigas”:

Do norte está posto

o lindo convento

dos frades de Lérez

que está nun outeiro.

 

Alí donde sempre

van muitos romeiros

ao San Benitiño

santiño ben feito”.

 

Su amor a Pontevedra y Galicia queda de manifiesto una vez más en la carta que escribe a su hermano Javier: “Nada veo, nada oigo, nada palpo, nada leo, nada escribo, nada experimento y nada discurro que no tenga a vista a Galicia y la Boa Vila…

El 7 de diciembre de 1772 marchaba al cielo este hombre erudito como pocos, tan humilde y sencillo como sabio e ilustrado, gloria de Lérez y de Pontevedra; honor de Galicia e hijo preclaro de la Orden Benedictina y de la Iglesia Católica.

 

Sus estudios se refieren sobre todo a minerales, plantas, animales, etimologías y costumbres.

 

EN  CIENCIA: Era tan grande su conocimiento que llegó a escribir 7 monografías sobre Geología y Mineralogía; 20 sobre animales y 40 sobre vegetales.

 

EN MEDICINA: Defiende la medicina natural. Y así comentaba que gran número de personas, viviendo en zonas muy pobres y en las que no había Médicos, alcanzaron una larga vida. Y recerca que su madre cocinaba todos los días hierbas medicinales y vivió 87 años.

 

EN CIENCIAS NATURALES: Fue esta su gran afición, sobre todo la Botánica, en la que debe ser considerado un gran experto.

 

     EN LENGUA GALLEGA: Fue un gran defensor de nuestra lengua y de su uso normal.  Escribió obras tan importantes como “Colección de voces gallegas”; “Glosario”; Catálogo de voces y frases de la Lengua gallega”; “Sobre el origen de la lengua gallega”; “Coplas gallegas” (que escribió en gallego), etc.

 

EN HISTORIA: Escribió gran cantidad de pliegos. Entre ellos: “Sobre el cerco de Pontevedra”; “Sobre los caminos de Pontevedra a Castilla”; “Sobre el archivo de Samos”; “Sobre la patria de Prisciliano”, y otros muchos.

 

Debemos afirmar que el Padre Sarmiento fue un ilustrado, capaz de abarcar todos los saberes. Además de gran experto en Botánica, fue un estudioso de las etimologías, de la fauna y de la flora gallega.

Pero sobre todo fue un enamorado de Galicia y particularmente de Pontevedra.  Fue un monje tan humilde como sabio y, sin discusión, el alumno más ilustre que pasó por las aulas del Colegio del Monasterio de Lérez, junto con su Profesor y amigo, Fray Benito Feijoo.

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