EL MONASTERIO

Capítulo I: Su fundación

No se sabe la fecha exacta de su fundación. El Padre Yepes señala como fecha de la escritura fundacional el año 886.  En cambio el Padre Flórez, también eminente historiador, la sitúa en el año 915.

Yo humildemente coincido con el Padre Flórez y, por ello, pienso que el próximo año, Dios mediante, podremos celebrar el  mil cien aniversario de la fundación de este querido Monasterio.

Fue fundado por el Rey Ordoño II y su esposa Elvira a favor del Abad Guntado, a quien el Rey llama fundador del Monasterio.

Merece conocerse el documento fundacional, escrito en latín medieval. Copiaré los párrafos más interesantes.  Dice así: “No nome de Cristo, Nos, o Rei Ordoño II e a miña dona Elvira, cos poderosos e ilustres homes da nosa curia, e o Bispo de Iria Sisnando…e con todo o Colexio dos seus Coengos, saudámoste, Abade Guntado e a todos os teus irmans, tanto presentes como futuros.

Mediante esta decidida cesión da nosa autoridade… damos e concedemos a ti, Abade Guntado, e a todos os teus sucesores no Mosteiro de San Salvador, e a os teus irmans, tanto presentes como futuros, a protección, a libertade e a separación tanto do noso Reino, como do Bispado de Iria e do Lugar do Apóstolo.

E a este mesmo Mosteiro de San Salvador, no lugar chamado “Spinareto”, preto do río Lérez, dispensamos a perpetuidade de calquera imposto e do fisco Real ou Episcopal, para honra do Santísimo Salvador Xesú-Cristo, fillo de Deus, noso Señor; da Santísima Virxe María; e dos Santos Miguel Arcanos; do célebre e moi santo Apóstolo Iago; de San Tirso, San Lourenzo, San Mamede, San Martiño, Santa María Magdalena, Santa Engracia e de todos os Santos de Deus, dos cales se cree que hay gardadas neste Mosteiro sacrosantas reliquias.

A continuación el documento sitúa con todo detalle los límites de los amplios terrenos que cede al Monasterio y que constituirán el llamado “coto monacal”.  Y continúa así: “Pola nosa autoridade afirmamos estes límites… e para que o xa devandito Mosteiro de San Salvador permaneza libre e tranquilo a perpetuidada, non haxa ningún home, nin Rey, nin Bispo, nin Militar, nin Príncipe da terra, ou que nela gobernara, que contradiga este privilexio escrito e confirmado por mín, o Rei Ordoño, a miña dona Elvira e polo mesmo  Don Sisnando, Bispo da Sé de Iria e do Lugar Apostólico de San Iago.

Autor: D. Crisanto Rial López

 

Capítulo II: El Monasterio de Lérez alcanza gran prestigio y renombre

Un importante acontecimiento tuvo lugar en la iglesia del Monasterio de Lérez hace 902 años: concretamente el día 23 de marzo del año 1113.

¿Qué sucedió ese día en Lérez?  Una ceremonia que nunca había tenido lugar y que seguramente no se repetirá jamás: la Ordenación Episcopal de los Obispos electos de Mondoñedo y de Oporto, don Munio Alfonso y Don Hugo respectivamente.

Ambos eran Canónigos de la Catedral de Santiago.

En aquella época la Archidiócesis de Braga (Portugal) era una de las más importantes del mundo, ya que comprendía no solo varias Diócesis de Portugal, sino también las del Reino de León y las de Galicia, excepto Santiago que dependía directamente del Papa desde el año 1095.  Y, dado que tanto la Diócesis de Oporto como la de Mondoñedo eran sufragáneas de la Archidiócesis de Braga, la Ordenación Episcopal de Don Munio Alfonso y de Don Hugo debía celebrarla Don Mauricio Burdino, que era el Arzobispo Metropolitano de Braga.  Y este decide celebrarla en un lugar intermedio entre Mondoñedo y Oporto, y elige la Catedral de Tui.

Como los Obispos electos eran Canónigos de la Catedral de Santiago de Compostela, parecía obligado que asistiese a su Ordenación Episcopal el Obispo de Santiago, a la sazón Don Diego Gelmírez. Este agradece la invitación, pero le indica que no podrá ir a Tui porque, debido a las revueltas sociales de aquel momento, no era prudente salir del territorio del Señorío de Santiago, que terminaba en Redondela.

Dado que el Arzobispo de Braga creía que era casi imprescindible la asistencia del Obispo Gelmírez, decide cambiar el lugar de la Ordenación Episcopal: en vez de celebrarse en la Catedral de Tui, se celebrará en la iglesia del Monasterio de Lérez.

Esto indica que esta iglesia, románica sin duda, debía ser bella y amplia para poder acoger tan importante ceremonia.  A ella asistieron, además del Arzobispo bracarense y del obispo compostelano, los Obispos de Ourense y Tui; varios Abades y numerosos Canónigos, Nobles y Caballeros de Galicia.

La Compostelana en el Libro Primero relata los detalles de tan importante acontecimiento; y dice que en esa fecha el Monasterio de Lérez alcanzó gran renombre por el número y calidad de las personas que allí se reunieron, y por la importancia de los acuerdos alcanzados.

      Sin duda aquel Domingo, 23 de marzo de 1113, fue una fecha clave en la historia del Monasterio de Lérez.

Autor: D. Crisanto Rial López

Capítulo III: Al Monasterio de Lérez se le concede un Colegio de Artes 

Si el año 1113 había sido una fecha histórica para el Monasterio de Lérez, lo fue todavía más el año 1661.  ¿Por qué?

Porque el Capítulo General de la Congregación de Valladolid le concede un Colegio de Artes, unos estudios que hoy casi equivaldrían a Humanidades y Filosofía.

La concesión de este Colegio será de suma importancia para Lérez, y dará a su Monasterio una relevancia y un prestigio que no alcanzaron otros Monasterios mucho más importantes por sus monumentales edificios, por la cantidad de sus Prioratos, o por el gran número de monjes que formaban su comunidad.  Y esto por tres razones:

1ª) Porque en Galicia en esa época solo tres Monasterios benedictinos tenían un Colegio de Artes: Ribas de Sil, Poio y Lérez.

2ª) Porque tener un Colegio de Artes suponía que un gran número de monjes gallegos estudiarían en el Monasterio de Lérez.  Y algunos de esos alumnos llegarían a tener gran renombre, incluso a nivel internacional, como Fray Benito Jerónimo Feijoo y Fray Martín Sarmiento.  Y otros muchos llegarían a ser Abades o Priores de distintos Monasterios.

3ª) Por el elevado número de Profesores ilustres que pasarían por el Colegio de Lérez, como veremos en el capítulo siguiente.  Muchos de ellos desempeñarían después cargos muy importantes en la Congregación, dando así fama y renombre no solo a Lérez, sino también a Pontevedra  y a Galicia.

Autor: D. Crisanto Rial López.

Capítulo IV: Algunos Profesores ilustres del Colegio del Monasterio de Lérez

Fray Manuel Pimentel. Era hijo del Marqués de Aguilar. Además de haber sido Abad de tres Monasterios, fue Predicador de los Reyes Carlos II y Felipe V.

Fray José Lanciego. Catedrático en la Universidad de Oviedo.  Predicador Real.  Arzobispo de México.

Fray Benito Pañellas.  Hombre de gran virtud y de extraordinaria cultura, tenía una biblioteca de 41000 volúmenes.

Llegó a desempeñar el máximo cargo: Abad General de la Congregación.  Más tarde fue nombrado Obispo de Mallorca.

Fray Pablo Valcárcel.  Después de ser Abad en tres Monasterios, fue elegido Abad General de la Congregación.

Fray Anselmo Peláez. También fue Abad en tres Monasterios y, más tarde, Abad General de la Congregación.

Fray Rodrigo Echevarría. Fue Abad del importantísimo Monasterio de Silos y, después, Obispo de Segovia.

  Bastantes otros alcanzaron el título de Maestro General, el máximo grado en la carrera de Magisterio dentro de la Congregación.

Capitulo V: Algunos Abades insignes del Monasterio de Lérez

Fray Diego de Lerma. Después de haber sido Abad en cuatro ocasiones y haber ocupado otros cargos importantes como Procurador, Visitador y Definidor General, fue elegido Abad General de la Congregación.

Fray Antonio de Colmenares. Fue Abad en cuatro Monasterios pero, además y sobre todo, fue Maestro General “por sus muchas letras y estudios y por ser el mejor tomista escolástico que la Orden ha tenido en Salamanca”.

 Fray Benito de Salazar. Después de ser Abad en cuatro ocasiones fue elegido Abad General de la Congregación y, más tarde, fue nombrado Obispo de Barcelona.

Fray Anselmo Gómez. Fue célebre moralista, Predicador General, y Teólogo del Rey Carlos II.

Fray José Gobeo. Fue Abad en cuatro ocasiones, Predicador General y Predicador del Rey Felipe V.

Fray Juan Garrido. Fue Doctor en Derecho Canónico y gran Canonista; y también Abad en cuatro ocasiones; pero, además,  merece citarse porque era natural de Berducido, parroquia vecina de Lérez.

Fray Benito Gesto. Llegó a ser Predicador del Rey Carlos III.

También merece destacarse porque, siendo Abad de Lérez, hizo el impresionante Retablo del Altar mayor.

 Fray Leandro de Con. Fue seguramente el Abad más benemérito de Lérez, porque en solo cuatro años (1757-61) hizo cuatro Retablos: el del Santísimo Cristo, el de Nuestra Señora, el de Santa Escolástica y el de Santa Gertrudis (estos dos últimos hoy se conocen como de Santa Lucía y del Corazón de Jesús). Además hizo la sillería del coro y terminó de hacer la actual iglesia.

Fray Isidoro Estébanez. Además de haber sido un gran Profesor, fue Abad en cuatro Monasterios. También fue Académico de la Academia de la Historia.

Bastantes otros Abades de Lérez ocuparían más tarde importantes cargos como: Definidor General y Visitador General.

Sobre todo  debe tenerse en cuenta que el cargo de Abad General significa ser el Abad de todos los Abades de la Congregación y, por tanto, tener autoridad sobre todos los Monasterios que forman esa Congregación.

Esta sencilla relación es suficiente para darnos cuenta de cómo la mayoría de los Abades del Monasterio de Lérez fueron monjes de probada virtud, de gran cultura y con dotes de gobierno.

Capítulo VI: Triste final de la vida conventual en el Monasterio de Lérez

 Siendo Abad Fray Ignacio Fernández de Ulloa se produjo la injusta exclaustración y la posterior desamortización decretada por el Ministro Mendizábal entre los años 1835 y 1837. Fue “el gran latrocinio” como lo calificó el eminente historiador Menéndez Pelayo.

Los Profesores y alumnos fueron arrojados de un Colegio que tanta gloria y prestigio había dado a Lérez y a Galicia.

Los monjes fueron expulsados por la fuerza de su Monasterio, en el que durante casi mil años habían sido no solo ejemplo de fe y de caridad, sino también promotores de cultura, de arte y de progreso social.

Luego vendría la soledad a la Abadía, el silencio a su claustro y, lo que es  peor, el saqueo y la ruina.  Desaparecieron los cálices, copones, las vestiduras litúrgicas, la biblioteca con los valiosísimos pergaminos y libros antiguos (no se olvide que el Padre Feijoo, como recuerdo de sus años de Profesor en Lérez, había donado a su Monasterio doscientos libros; y el Padre Sarmiento también le había regalado trescientos libros escogidos): todo eso desapareció, lo mismo que  los archivos. También fue saqueada la botica con sus recetas medicinales. Y hasta se llevaron las piedras de tres alas del claustro,  las losas del piso de la cocina, del refectorio, de la sala capitular, etc.

Ese fue el triste resultado de una política anticlerical y antirreligiosa que no reparó en destruir y arruinar todo un patrimonio arquitectónico, artístico y cultural, de un valor incalculable, causando un daño totalmente irreparable.

Mendizábal, Espartero, Madoz…: Dios los perdonará, pero la historia los juzgará.

Autor: D. Crisanto Rial López

Capítulo VII: Fray Benito Feijoo, el más ilustre de los Profesores del Colegio de Lérez

Pude haber hablado del Padre Feijoo en el capítulo dedicado a los Profesores del Colegio de Lérez, pero me pareció más justo dedicarle un capítulo especial, porque Fr. Benito Feijoo no fue un Profesor más, ya que de él dijo el eminente historiador Menéndez Pelayo, “El Padre Feijoo es el hombre a quien más debió la cultura española en el siglo XVIII”.

Feijoo nació en Casdemiro (Pereiro de Aguiar – Ourense) el 8 de octubre de 1676.  Es seguro que estudió durante algún tiempo en el Colegio del Monasterio de Lérez. A los 16 años tomó el hábito en el Monasterio de Samos, después de haber renunciado al Mayorazgo que le correspondía por ser el hijo mayor de una familia de la Nobleza.

Una vez terminados los estudios en Salamanca, es enviado como Profesor al Colegio del Monasterio de Lérez, donde permanece 8 años: 4 como Pasante, y 4 como Lector (=Profesor Titular).

El año 1709 es enviado a Oviedo, en cuya Universidad ocupa sucesivamente tres Cátedras hasta 1739, en que se jubila por enfermedad.

Fue Abad del Monasterio de Oviedo en dos ocasiones. También fue elegido Abad del Monasterio de Samos, pero no aceptó. Luego le eligieron Abad del Monasterio de Madrid, pero tampoco aceptó. Más tarde le ofrecieron un Obispado, pero tampoco aceptó ser Obispo.

Lo suyo era el estudio y la investigación. Muere el 26 de septiembre de 1764, a los 86 años.

SU  OBRA  es gigantesca, abarcando los más variados temas: Política; Economía; Medicina; Derecho; Filosofía…, nada le era ajeno.

EN  POLITICA:

  1. Fue un fervienteinternacionalista.
  2. Propugnó el gobierno del pueblo por los mejores.
  3. Defendió la igualdad de derechos para ambos sexos, siendo en esto un adelantado a su tiempo.

EN  ECONOMÍA:

  1. Defendía el derecho social agrario.
  2. Reclamó la formación técnica de los labradores.
  3. Propugnó el desarrollo de la riqueza hidráulica.

EN  MEDICINA:

  1. Fue un adelantado de la Psiquiatría.
  2. Descubrió la gran importancia de la psicoterapia.
  3. Sus ideas naturalistas sobre el régimen alimenticiofueron calificadas por Marañón como“modernísimas, interesantísimas e irreprochables en muchos aspectos”.

 EN  DERECHO:

  1. Condenó de forma  absoluta  el  tormento para  obtener declaraciones de los reos.
  1. Se adelantó más de doscientos años en la defensa de lo que se llama hoy“política de  reinserción en la sociedad”.
  2. Martínez Risco lo califica de“verdadero precursor” en Derecho Político, Procesal, Penal y Social.

El Padre Feijoo es un ilustrado y marcadamente europeísta.

     Su obra “Teatro Crítico”, ya durante su vida, fue  traducida al francés, italiano, portugués, inglés y alemán.

      Su influencia fue extraordinaria en los más diversos campos del saber, de tal modo que su obra es indispensable para conocer el siglo XVIII.

      Y este sabio, este hombre genial y polifacético, permanecerá para siempre unido a la historia del Monasterio de Lérez, ya que en él vivió y en su Colegio enseñó durante ocho años.

Capítulo VII: Fray Martín Sarmiento, el alumno más ilustre del Colegio del Monasterio de Lérez

Si el Padre Feijoo fue el más insigne y eminente de los Profesores que tuvo el Colegio del Monasterio de Lérez, sin duda alguna el Padre Sarmiento fue el más ilustre y famoso de sus alumnos.  Por esa razón también él merece un capítulo especial.

Nació en Villafranca del Bierzo el 11 de marzo de 1695.  A los pocos meses su familia se traslada a Pontevedra, y en esta ciudad vive durante 15 años, una etapa para él inolvidable. Realiza los primeros estudios en el Colegio de los Jesuitas, y a los nueve años es llevado al Colegio del Monasterio de Lérez para estudiar Humanidades.  A los 15 años se traslada a Madrid para hacer el noviciado. Después de tomar el hábito lo envían al Monasterio de Irache para estudiar Filosofía, y tres años después pasa a Salamanca para estudiar Teología.

Después de ser Profesor en los Colegios de Eslonza, de Celorio y de Oviedo,  se traslada a Madrid el año 1728, y allí pasará casi el resto de su vida. Su celda en el Monasterio de San Martín es su mundo, de modo que apenas saldrá de ella tres o cuatro  veces al año. Allí permanece rodeado de su magnífica biblioteca que llegó a tener cerca de 8000 libros, plenamente dedicado a estudiar, investigar y escribir.  Así se explica que renunciase a distintos cargos que le ofrecieron. Solo por obediencia al Rey, tuvo que aceptar el de Abad del importante monasterio de Ripoll. Aun así buscó la manera de renunciar a ese cargo, de modo que nunca llegó a entrar en el Monasterio que debía regir.

Lo que no pudo evitar el Padre Sarmiento fue que su gran saber saltase las paredes del Monasterio y lo convirtieran en uno de los mayores eruditos del siglo XVIII, en un sabio, en un genio; de tal manera que era apreciado y consultado por los Reyes Felipe V, Fernando VI e, incluso por Carlos III, que no era muy adicto a los Religiosos.

Su mayor placer, aparte de estudiar, investigar y escribir, era viajar a Galicia. Lo hizo en tres ocasiones. Y era feliz visitando los lugares en los que había pasado su niñez, y los Monasterio de Poio, Lérez y Tenorio, el convento de Santa Clara…

Acerca del monasterio de Lérez, escribe en sus “cantigas”:

Do norte está posto o lindo convento dos frades de Lérez que está nun outeiro. Alí donde sempre van muitos romeiros ao San Benitiño santiño ben feito”.

Su amor a Pontevedra y Galicia queda de manifiesto una vez más en la carta que escribe a su hermano Javier: “Nada veo, nada oigo, nada palpo, nada leo, nada escribo, nada experimento y nada discurro que no tenga a vista a Galicia y la Boa Vila…

El 7 de diciembre de 1772 marchaba al cielo este hombre erudito como pocos, tan humilde y sencillo como sabio e ilustrado, gloria de Lérez y de Pontevedra; honor de Galicia e hijo preclaro de la Orden Benedictina y de la Iglesia Católica.

Sus estudios se refieren sobre todo a minerales, plantas, animales, etimologías y costumbres.

 EN  CIENCIA: Era tan grande su conocimiento que llegó a escribir 7 monografías sobre Geología y Mineralogía; 20 sobre animales y 40 sobre vegetales.

 EN MEDICINA: Defiende la medicina natural. Y así comentaba que gran número de personas, viviendo en zonas muy pobres y en las que no había Médicos, alcanzaron una larga vida. Y recerca que su madre cocinaba todos los días hierbas medicinales y vivió 87 años.

EN CIENCIAS NATURALESFue esta su gran afición, sobre todo la Botánica, en la que debe ser considerado un gran experto.

  EN LENGUA GALLEGAFue un gran defensor de nuestra lengua y de su uso normal.  Escribió obras tan importantes como “Colección de voces gallegas”; “Glosario”; Catálogo de voces y frases de la Lengua gallega”; “Sobre el origen de la lengua gallega”; “Coplas gallegas” (que escribió en gallego), etc.

EN HISTORIAEscribió gran cantidad de pliegos. Entre ellos: “Sobre el cerco de Pontevedra”; “Sobre los caminos de Pontevedra a Castilla”; “Sobre el archivo de Samos”; “Sobre la patria de Prisciliano”, y otros muchos.

Debemos afirmar que el Padre Sarmiento fue un ilustrado, capaz de abarcar todos los saberes. Además de gran experto en Botánica, fue un estudioso de las etimologías, de la fauna y de la flora gallega.

Pero sobre todo fue un enamorado de Galicia y particularmente de Pontevedra.  Fue un monje tan humilde como sabio y, sin discusión, el alumno más ilustre que pasó por las aulas del Colegio del Monasterio de Lérez, junto con su Profesor y amigo, Fray Benito Feijoo.

Capítulo IX: El Monasterio

El Monasterio de Lérez, fundado a finales del siglo IX o comienzos del siglo X, fue reformado y ampliado en los siglos XVI y XVII, como la mayoría de los Monasterio gallegos.

Del siglo XVI se conservan la escalera, el patio y un ala del claustro.

Necesariamente tuvo que ser ampliado el año 1661, al serle concedido el Colegio de Artes, lo que exigía aulas y dormitorios para los alumnos.

Después de la exclaustración y la consiguiente expulsión de los monjes el año 1835, el Monasterio quedó sometido al expolio.

Perduran dos alas que, en la parte superior, están destinadas casa rectoral y a servicio pastorales.

Se conservan asimismo las antiguas dependencias de los monjes: cocina, refectorio, sala capitular, biblioteca y parte de las celdas.

El patio interior actualmente está cerrado por el gran portalón que en otro tiempo cerraba la zona del Monasterio, como sucede aún hoy en el Monasterio de Armenteira. En su fachada luce el escudo de la Casa, blasonado con un castillo, un león y el báculo del Abad timbrado con la corona real.

A pocos metros se encuentra una gran pila de piedra, en forma de concha, que data del siglo XIV.  Pertenece al Monasterio, y hace algunos años se colocó fuera del recinto amurallado, para que fuese más fácil su uso por parte de las muchas personas que vienen a buscar el agua que nace en el manantial de los monjes, a dos kilómetros de distancia.

La parte del claustro que se conserva nos da idea de la belleza que debió tener todo él. Consta de dos cuerpos con arcos de medio punto.  Los arcos descansan en columnas exentas con hermoso capiteles.

Capítulo X: La Iglesia

La iglesia es neoclásica con retoques barrocos. Encima de la puerta hay una hornacina con la imagen de San Benito. Sobre ella una gran ventana y el escudo de España.

En el centro tiene grabada la fecha MDCCXLVIII (1748), correspondiente a la de la construcción de la fachada.

   Del antiguo templo, del siglo X, queda únicamente una piedra con inscripción gótica, en la que figuran los nombres de los santos en cuyo honor fue levantada la iglesia.

En la pared sur de la iglesia queda también una puerta de arco conopial de últimos del siglo XV.

La capilla de San Benito es de época anterior a la iglesia, ya que consta que estaba en obras el año 1700. Esta cubierta con bóveda apoyada en arcos de medio punto y un bello cupulino con linterna. Es esta capilla se encuentra una importante imagen del Salvador. Es una de tantas versiones del Pantocrátor del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago, pero más parecida que cualquiera de ellas. A diferencia de otras imágenes del Salvador en majestad, el Salvador de Lérez no lleva corona. Es de los primeros años del siglo XIV.

En el Museo de Pontevedra se encuentra en depósito la imagen de la “Virgen Blanca”, en terracota policromada, obra seguramente de Cornelis de Holanda.  Instaurada la República en España, comienza pronto una vergonzosa y satánica persecución religiosa, con la quema de conventos e iglesias, y la profanación y destrucción de imágenes.  Ante esa situación, para poner a salvo esta imagen tan valiosa y, según contaban los mayores de la parroquia, aconsejado por el Director del Museo, el Párroco Don Leandro del Río Carnota el año 1933 la llevó al Museo con el fin de que, si profanasen la iglesia, al menos se salvase esta imagen.

Pasaron los años, terminó la guerra; y, Don Leandro, ocupado ahora en sus cargos políticos y en sus funciones sociales no se preocupó de la imagen de la Virgen Blanca. Pero ya es hora de que esta preciada imagen vuelva a ocupar su lugar en el Retablo del Altar mayor. Todavía viven feligreses que la recuerdan.  Por otra parte existen escritos que atestiguan que esta imagen procede y es propiedad del Monasterio de Lérez.

LOS  RETABLOS:

La iglesia tiene seis Retablos. El del Altar Mayor fue construido durante el Abadiato de Fray Benito Gesto (1753-57). Tiene más de once metros de altura. En el cuerpo superior la imagen de la Asunción, con una policromía perfecta. A su derecha, la imagen de San Benito; a la izquierda, la de San Bernardo. En el centro destaca la imagen del Divino Salvador. A su derecha, bellas imágenes de los Apóstoles San Pedro y Santiago; a la izquierda, las del Apóstol San Juan y de la Virgen de la Candelaria. Entre ambos cuerpos aparece el escudo de España, grandioso y con el Toisón de Oro.

Los Retablos de los altares laterales estuvieron dedicados en su origen a Santa Escolástica y a Santa Gertrudis; y actualmente al Corazón de Jesús y a Santa Lucía.  Fueron construidos por el Abad Fray Leandro de Con (1757-61). Son importantes las imágenes de San Iñigo, Abad de Oña, y de San Veremundo, Abad de Irache.

En los laterales del Presbiterio se encuentran el Retablo del Santísimo Cristo del Consuelo, cuya imagen es muy venerada,  y el Retablo de Nuestra Señora. Ambos fueron construidos por el mismo Abad Fray Leandro de Con.

El Retablo del altar de San Benito es anterior a los demás. En la parte superior hay una imagen de San Benito poco conocida, pero muy valiosa, y que data de finales del siglo XV o principios del XVI.

Nota: todos estos Retablos fueron restaurados entre los años 2003 y 2005, siendo Párroco Don Crisanto Rial López

Capítulo XI: RITOS, COSTUMBRES, Y ¿MILAGROS? En San Benito de Lérez

La devoción a San Benito de Lérez tiene muchos siglos, ya que la difundieron los monjes benedictinos; y estos vinieron a Lérez y fundaron este Monasterio hace más de MIL años.

La devoción ha pasado ya a formar parte del acerbo folclórico de Galicia.  Es famosa la copla:

Si vas o San Benitiño 

non vaias o de Paredes,

que hai outro mais milagreiro,

o San Benitiño de Lérez.

Una de las costumbres a la que dan bastante importancia los devotos es la de pasar por debajo del altar del Santo.  Se desconoce el origen de esta costumbre pero, en muchos santuarios también los devotos quieren pasar por debajo de la imagen cuando es llevada en procesión.

Es muy frecuente ofrecer figuras de cera en las que se representan las partes del cuerpo que tienen enfermas, y cuya curación buscan por intercesión de San Benito.

También es muy  frecuente pasar los pañuelos por la imagen de San Benito y, después, frotar con ellos las partes del cuerpo a las que se desea aplicar la virtud sanadora que -según creen- pasó de algún modo de la imagen al pañuelo.

Lo que más ofrecen los devotos son velas, que arden día y noche ante la imagen del Santo.

También es frecuente ofrecer aceite “a cambio” del que luego llevan bendecido a su casa.

En tiempos pasados era frecuente que bastantes devotos subiesen de rodillas la escalera de piedra, 44 peldaños y 4 descansos.  Actualmente raras veces sucede.

 Lo más típico de este santuario es el aceite “bendecido y quemado”, así llamado porque no solo se bendice, sino que arde constantemente, en una lámpara especial, ante la imagen de San Benito. Muchos devotos lo llevan para aplicar a las partes enfermas de su cuerpo, ya que se le atribuyen efectos curativos,especialmente en el caso de las verrugas, pero también de granos y otras enfermedades de la piel.

En el altar del Santo hay un libro de “peticiones” y otro de “acciones de gracias”, en los que los devotos pueden presentar a San Benito su petición, o dejar constancias de su agradecimiento por el favor recibido. Y desde luego hay testimonios maravillosos de curaciones que parecen prodigiosas. Incluso no es raro que personas con verrugas vengan a pedir “el aceite de San Benito” por consejo de un  Médico, una vez que no le desaparecieron con  los medicamentos empleados.

Cuando los devotos llaman a San Benito de Lérez “o mais milagreiro” por algo será.

Pero ¿pueden considerarse milagros las curaciones obtenidas por intercesión de este Santo?  Un milagro es algo que no es explicable por las leyes naturales y necesitó una intervención sobrenatural. Por eso no se puede llamar “milagro” en sentido estricto a cada una de esas curaciones.

Precisamente esa pregunta se la hicieron al famoso Fray Benito Feijoo que no era una persona crédula o fantasiosa y, mucho menos, de bajo nivel cultural, sino un gran erudito, un auténtico sabio.  Y contesta lo siguiente: “Pregúntame Vmd. si he visto alguno, o algunos milagros, de cuya verdad tenga enteracerteza…. Sí, señor: uno he visto, de cuya realidad tengo toda evidencia, y es el que voy a referir. Hay en nuestro Monasterio de San Salvador de Lérez… una pequeña imagen de mi Padre San Benito… Si Vmd, viviese en aquella tierra oiría, como yo oí, innumerables prodigios atribuidos al  Santo Patriarca. Solo referiré como cierto un milagro, del que yo, estando estudiando Artes en aquel Colegio, fui testigo, y en el que no cupo ilusión o engaño. (a continuación relata el milagro del que fue testigo, y que puede leerse en la carta 11 del tomo 2 de “Cartas eruditas”, escritas por el famoso Fray Benito Feijoo.  También puede leerse en el libro titulado “El Monasterio de Lérez y su Colegio de Artes”, escrito por Crisanto Rial López

 

5 pensamientos en “EL MONASTERIO”

  1. hola, podía ser posible que me enviaran aceite bendecido para la piel, no me es posible asistir el 11 de este mes a la misa para cojer el aceite porque hay huelga de transporte en Galicia y no tengo medio de transporte. Me urgía ese aceite bendito de san Benito, por favor podía ser posible que me lo enviaran a casa, mi nombre es Ana Castro Lopez
    C/saa,1 fornelos de la ribera (San Xóan)
    36455 Salvatierra de Miño
    Pontevedra
    Galicia

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