El mes de octubre es el mes del Rosario.

 

 

8ª pregunta: Mi madre dice que el mes de octubre es el mes del Rosario. Y yo pregunto: ¿no debe rezarse el rosario todos los meses? – ¿qué tiene que ver el rosario y el mes de octubre?

Respuesta: Ciertamente el rosario puede y debe rezarse todos los meses y todos los días, porque es la más importante de las devociones a la Virgen nuestra Madre. Pero hay una razón para rezarlo especialmente en el mes de octubre. Vamos a conocer un poco su historia.

Eran los primeros años del siglo XIII: tiempos turbulentos y cubiertos de sangre.  La herejía soplaba con aire de tormenta. La iglesias eran saqueadas; los monasterios y conventos destruidos; las cruces mutiladas; los templos eran profanados; los sacerdotes asesinado. En lo alto de la torre de las iglesias las campanas tocaban a arrebato.

En estas circunstancias la Virgen santísima vino en auxilio de sus hijos.

Por aquellos tiempos había llegado a Francia un peregrino español, de noble familia, que había renunciado a los triunfos y placeres mundanos para abrazar la carrera eclesiástica. Era Domingo de Guzmán. Iba a ser el capitán de la Virgen, el escogido para dirigir las batallas santas. La Virgen le va a entregar el arma victoriosa: el Rosario.

Domingo comienza a predicarlo por todas partes, y tuvo un éxito grandioso: en solo seis meses se convierten cien mil herejes.

Tres siglos más tarde un nuevo peligro amenazaba la libertad y la religión en Europa: eran los turcos. Avanzaban cono un huracán, haciendo estrago en los cuerpos y en las almas.  El Papa Pío V pide a los Reyes de España e Italia que formen una Liga contra los turcos, y pone la empresa bajo el patrocinio de la Virgen.

El ejército turco y el ejército cristiano se encontraron en el golfo de Lepanto. Antes de la batalla se puso el estandarte de la Virgen en lo alto de la nave capitana. Ochenta y cuatro mil soldados extendieron sus manos saludando a la Virgen, y rezaron el Rosario. Después ocuparon sus puestos de combate, y consiguieron una gran victoria en aquella batalla memorable. Era el 7 de octubre de 1571.

Todos estaban persuadidos de que la Virgen había combatido a favor de las tropas cristianas.  Por eso el Papa san Pío V estableció en toda la Iglesia una fiesta en honor de la Virgen con el título de santa María de la Victoria, título que más tarde el Papa Gregorio XIII cambió por el de santa María del Rosario.

Así nació la fiesta de Nuestra Señora del Rosario.  Mucho después el Papa León XIII mandó que durante el mes de octubre se rezase el rosario.  Y añadió en las letanías la advocación “Reina del santísimo Rosario.

Recemos, pues, todos el rosario en la iglesia y, sobre todo, en familia. Y los que no estén acostumbrados rece, al menos, un misterio (diez avemarías). Notaréis sus frutos espirituales y la bendición de la Virgen sobre vuestra familia.